Canfranc

Canfranc

En una charla de un miembro del grupo de rescate de la Guardia Civil, hablaba sobre negligencias y de cómo somos los humanos, el ejemplo era si uno sube a la Oeste del Picu sin cuerda, si lo consigue ye un gallu y un fenómeno, si se mata un imprudente. Empiezo así mi crónica de la Ultra de Canfranc por la situación allí vivida, en alerta naranja por tormentas eléctricas, la organización opta por un recorrido B en la Ultra, quitando alguna cresta y alguna cumbre, pero así todo mucho mucho riesgo, si fuera un entreno seguramente la mayoría hubiéramos quedado en casa, pero con un dorsal somos muy gallos o muy imprudentes.

La salida es a las doce de la noche y aunque va estar frío, hasta por la mañana no dan las tormentas, por lo que salgo a disfrutar de la noche y luego ya se ira viendo, en seguida me pongo en cabeza y en la primera subida ya nos quedamos solos tres corredores, subimos juntos a la Collarada, y aunque hay algo de niebla, los gritos de los voluntarios hacen que subamos sin problemas, bajando me paro a poner la chaqueta, y no veo marcas, pero aunque es una bajada muy peligrosa alcanzo al portugués Jerome y a Toni, para volver avituallamiento bordeando el Ibón de IP, vamos siguiendo a Toni, que además de conocer el recorrido lleva el Track en el reloj, el marcaje es muy escaso y más siendo de noche y con muchos tramos de niebla, juntos los tres vamos quitando kilómetros y pasando la noche,me encuentro cómodo y voy disfrutando de un recorrido durísimo, hasta llegar al km 30 en el Pico Porrón, allí el frío es brutal y los voluntarios que hay nos recomiendan que nos abriguemos, eso hacemos, pero Toni es más rápido y se nos escapa, nos perdemos en la niebla una y otra vez hasta llegar al avituallamiento de Izás, esto hace que ya no vaya cómodo escapándoseme en la bajada Jerome, son las 6h30min de la mañana y el cielo se empieza a iluminar, pero por rayos, me pongo muy nervioso ya que tenemos que subir al Vertice Anayet con sus 2559 metros, no obstante veo que en la cumbre hay gente y me tranquiliza, aunque subo bien mi mente ya no está en la carrera y estoy deseando llegar al punto de vida del kilómetro 50 donde me espera Eva, bajo muy mal del Vertice y me cuesta coger el ritmo en esta interminable bajada, a pesar de todo llego tercero, Eva me cuenta que se perdió en la noche y también le pillo la tormenta, la base de vida no deja de ser un avituallamiento bastante normalín, aunque eso sí los voluntarios se desviven por ayudarte.

Aunque no tengo ganas de seguir, Eva me anima y me acompaña por la pista, toca la subida a la Raca, no subo mal, así todo ya voy a 30min de los primeros, bajando por las pistas hacía Astún, me desespero, no veo marcas y bajo por donde puedo, hasta que empiezo a ver corredores, no sé si son de la ultra o de la maratón, voy en un punto que me da igual, llego a Astún y cojo el tlf para llamar a Eva, pero pienso que no puede quedar mucho para el Puerto de Somport y allí solo 20 a meta y veremos, pero subiendo a Truchas me vuelvo a perder y desde un 4x4 de la organización me dicen que me salte un control y tengo que volver atrás o subirme con ellos y dejarlo, no hacía falta mucho para animarme. Siento no haber acabado sobre todo por Eva, pegarse la paliza de kilómetros para ayudarme y las aventuras que tuvo que pasar de noche también.

La carrera tiene cosas muy buenas, como es el recorrido y muchos voluntarios que tuvieron que pasarlas canutas, pero tiene que mejorar, y mucho el marcaje y los avituallamientos.